Aprender a conducir

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Los conductores no recordamos como aprendimos a conducir, pero casi todos aprendimos con nuestro padre de copiloto en el viejo coche de la familia en un polígono o en un camino de tierra un domingo por la mañana.

Todos tenemos esos recuerdos, en mi caso el recuerdo es otro.
Recuerdo perfectamente cuando cumplí los dieciocho años y dije en casa que quería sacarme el carnet de conducir, siempre he sido muy buna estudiante y nadie dudó de que lo consiguiera a la primera, otra cosa sería el examen práctico. Ante la problemática que se me presentaba cada vez que ponía al volante, mi padre decidió lo que cualquier buen padre haría por su hija, enseñarme a conducir. Y lo que os decía, Domingo por la mañana, temprano, en el polígono que es donde no hay circulación nuestro coche aparcado a una lado y yo al volante.

¡No os hacéis una idea de lo desastroso que fue! No era capaz de meter una marcha en condiciones, un intento y otro y otro acabaron con las fuerzas del pobre coche que ha era muy mayor y acabo estropeado ¡ qué horror! Me daba una vergüenza enorme mirar a la cara a mi padre. Tuvimos que llamar a la grúa para que llevara el coche hasta la puerta del taller cerrado porque era domingo.

Llegó el lunes y  os dirigimos al taller para saber que le había pasado al viejo coche de papá y allí nos dijeron que se había roto la caja de cambios. Yo me eché a llorar como una magdalena, la verdad es que no sabía muy bien lo que eso significaba, yo solo me quedé con la palabra roto en la mente. El mecánico me explico que no me preocupara, que podíamos comprar una caja de cambios segunda mano y que por muy poco dinero nos la instalaría en el coche y aquí paz y después gloria.

Dicho y hecho, en tres días el coche ya estaba en casa, como si no hubiera pasado nada. Tras esta desagradable experiencia decidí aprender a conducir en la autoescuela aunque me costara un poquito más. A día de hoy ya tengo ocho años el carnet de conducir, la verdad es que no me costó tanto aprender a manejar el coche y puedo decir muy orgullosa que nunca he tenido un golpe, ni un pequeño rasguño, soy una persona muy prudente al volante y eso me hace especial.