EL CUIDADO DE TU PISCINA EN MANOS DE PROFESIONALES

Cuando tus amigos y conocidos se enteran de que tienes piscina en casa, el primer acto (casi reflejo) es el de preguntar cuándo pueden pasarse y sugerir una invitación por tu parte. Como es obvio, tú estarías encantado de que ellos también disfrutarán de la comodidad (sobre todo en verano) que ofrece contar con una piscina privada, pero antes de nada debes de tenerla perfecta para que no se lleven una decepción.

Tener una piscina en casa es supercómodo, incluso si la playa no queda a muchos kilómetros de tu vivienda, pero supone una inversión de dinero y tiempo considerable para que la amortización sea completa. Igual que ocurre con el jardín, cuidar la piscina es un acto rutinario que bien merece la pena.

Para empezar, lo más lógico es que contrates los servicios de empresas como limpiezasismed.com, profesionales que saben qué tratamiento darle a tu piscina para que se convierta en la envidia de todo el vecindario. Pero igualmente, hay ciertos consejos que puedes ir realizando periódicamente para que cuando vengan a casa no se encuentren con un desastre mayúsculo.

¿CÓMO MANTENER EL AGUA DE TU PISCINA PERFECTA?

Cuestiones como el tipo de ph, el cloro, el tratamiento de los filtros o el uso de un floculante son más habituales de los que crees en lo que al cuidado de la piscina, tanto por parte de un particular como para empresas públicas, se refiere. Desde polideportivos pasando por pequeñas piscinas tobilleras: todas deben de contar con la seguridad de estar en remojo en un agua no dañina a la piel.

Si, por desgracia, tu piscina no es climatizada, muy posiblemente habrá estado en desuso durante varios meses hasta la llegada del buen tiempo. Es entonces cuando debes de reajustar el ph para que así tu agua sea clara, limpia y respetuosa con sus visitantes. Como viene siendo habitual, la virtud se encuentra en el término medio y un correcto ph oscilará entre el 7,2 y el 7,6.

La limpieza es fundamental ya que el desuso trae consigo la conversión de tu piscina en un nido de insectos y demás vida (casi) microscópica. Estos pequeños seres reaccionarán ante el agua, pero lo importante es mantenerlos fuera de ella. Es entonces cuando interviene el cloro, aconsejable el cloro libre de entre 0,5 y 1.00 ppm en el agua. El uso de productos como las tabletas de cloro y un posterior filtrado de varias horas son fundamentales.