El peligro de las dietas milagro

Me he dado cuenta que he ganado un poco de peso últimamente y la verdad que no es que lo haga en su totalidad por estética, si no que he notado que mi salud se está resintiendo. Por ejemplo cuando me pongo a planchar la espalda me duele cosa que antes no me pasaba, al igual con los pies, ya que si llevo un largo tiempo de pie me duelen mucho. Claro evidentemente todo viene a consecuencia del peso y es por eso que he decidido ponerme a dieta, estuve el otro día mirando las dietas que aparecen en internet, la verdad que todavía no salgo de mi asombro, y es que como puede haber gente que se juegue la vida con ese tipo de dietas. Yo, para ser sincera tengo una que me dio el médico hace algún tiempo y es verdad que aunque tengo que pesar los alimentos puedo comer de todo sin saltarme ninguna comida lo que pasa que eso sí debo comer mucha verdura y fruta, pero claro es que es lo que se debe comer para mantenerse saludable.

Pues bien echando un vistazo vi como engañan a la gente con dietas milagro que lo único que hacen es dañar el organismo, de manera que la persona que lo haga lo único que se encontrará será con un gran déficit de vitaminas y otros nutrientes que necesitamos a diario. Sin ir más lejos me encontré con la dieta del yogur en la que te dicen que vas a perder de 7 a 8 kilos en una semana, me quedé con la boca abierta consiste en comer solamente yogur para desayunar y a media mañana, luego en la comida si acaso unas verduras con un yogur de postre y por la noche más yogur, evidentemente si echamos la cuenta no es de extrañar que podamos perder no solo los kilos sino todos los nutrientes que tenemos en el cuerpo junto con la fuerza y las ganas de vivir. De verdad que no sé cómo vivimos en una sociedad en las que somos capaces de hacerle daño a nuestro propio cuerpo, dietas con las que lo hacemos sufrir y lo único que le generamos son malas energías. La dieta mediterránea es la que sin duda nos hará sentirnos bien y comer de una manera correcta y ordenada sin poner en peligro nuestro cuerpo, sin darnos cuenta que es el único que tenemos.